viernes, 30 de junio de 2023

Aquel final de junio...


Fue muy importante el 27 de abril de 2008, sí, lo reconozco. Pero quizá socavó mucho más en mi ser los últimos días de junio de aquel año. Fue todo en cascada: aceptaste salir conmigo; yo me eché atrás; tú te enfadaste; yo me hundí en la más absoluta oscuridad... Durante cuatro días sólo podía estar en la cama, dormir, estar enajenado... Pero pasaban los días e iba a peor, hasta que la noche de aquel viernes me estaba ahogando la ansiedad. Sabía dónde estabas, tenía que ir a verte y así lo hice.

Nunca me echaste en cara que te entregara un ramo de rosas entre tanta gente; nunca me echaste en cara te avergonzara, que te pusiera en ridículo ante tantos seres queridos y conocidos tuyos. Sin embargo, ese día, te obligaron a volver conmigo en mi coche. Fue un día alucinante, aunque verdaderamente no pasara nada.

Esos días finales de junio fueron algo tremendo en mi vida, algo que me ha marcado desde entonces; nunca hice por nadie una locura tan grande como la que hice por ti. Pero tampoco, ni antes ni después, he estado tan enfermo, tan hundido, tan decaído, tan en tinieblas, como lo estuve por ti.

Espero que tú seas muy feliz en esta noche de viernes a sábado, que lo estés pasando muy bien, que te encuentres a gusto con familiares, amistades, seres queridos y, por supuesto, con una persona que sea muy especial para ti y que tú también lo seas para esa persona. Que Dios os guarde y cuide a todos los tuyos y a ti. Bendita seas siempre.

Dios te bendiga

A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...