sábado, 26 de abril de 2025

Domingo, 27 de abril...

Domingo, 27 de abril, de 2025, primero de Pascua. Es difícil encontrar alguna otra hora que me cambiase tanto la vida como la de aquel domingo, 27 de abril, de 2008, Domingo de Resurrección.

Ninguno de los dos teníamos que estar allí. Y tú te sentaste al lado mía. Y yo te sentí como nunca te había sentido como nunca antes. Quizá el ambiente me hizo un efecto que me fue imposible resistir, tanto que me rendí para siempre, que no pude más. Que no pude dejarte marchar, sin que me dieras aunque fuera un beso de despedida en las mejillas. Lo que fuera, por tenerte un instante más.

Ni antes, ni después, he vivido algo tan intenso como ese momento, en que mi mano derecha actuó inconscientemente, para no dejarte marchar, para pedirte un instante más. Aun me veo, mirando aquella puerta, perplejo, sin entender lo que había pasado, tratando de comprender cómo mi mano actuó sin una orden cerebral clara, sino por impulso, por instinto. Y me di cuenta de que me había enamorado, por última vez en mi vida, porque ya son 17 años y este sentimiento nunca ha podido se ha reactivado con otra mujer, sólo contigo. Únicamente contigo.

Que estés muy bien, María Tengoku, que Dios te bendiga, guarde y cuide.

Otra de esas casualidades...

En este día 26, entre el 24 y el 27 de este mes, tengo la casualidad de ver a tus progenitores. Hacía tiempo que no pasaba, la verdad, pero lo que suelo pensar es a cuánta gente he perdido en mi vida, que no viven tan lejos, pero que nunca veo y, sin embargo, qué curioso que, de vez en cuando, me encuentre a tus progenitores. Y no es que yo haga por encontrármelos, solo es cierto que sí que paso por tu enorme y grandísimo término municipal, que a veces parece pequeño.

Tengo claro que habían salido a pasear, por la calle, paralela a la avenida que, pienso, no les gustará transitar. Iban dirección a una urbanización, por la que yo mismo transité andando esta mañana. No sé si llegarían a entrar por allí, pero lo que sí es cierto es que los vi y los reconocí claramente desde mi coche, que no creo que ellos me viesen (iban por la acera contraria), y que, bueno, pues una vez más que los he visto, aunque, eso sí, gracias a Dios, hoy no es 24, ni 27.

Espero que tú, donde estuvieras hoy, hayas estado disfrutando mucho y bien, con alguna celebración tardía, o con buen momento compartido con seres queridos tuyos. Que Dios te bendiga, te guarde y cuide, María Tengoku.

Eso sí, estas casualidades ya sólo tienen el único efecto de querer escribirlas aquí, nada más, pues nada más hay para mí.

miércoles, 23 de abril de 2025

Felicidades, muchas felicidades

Que seas muy feliz en este día con quien lo compartas, que te lo pases muy bien y lo disfrutes, y que sea así todo el año. Espero y deseo que, como en otras ocasiones que he conocido, lo celebres varios días en el mes y en todas te sientas muy a gusto con quienes estés.

Que Dios te bendiga, guarde y cuide, María Tengoku. 

martes, 15 de abril de 2025

15 de abril

Hoy fue un día especial. Hace 17 años, me contabas tu primer día como parte del coro. Me contaste cómo te invitaron a participar y aunque, al principio, yo no mostré interés por estas fechas, porque en este mismo mes, pasan otros sucesos más importantes, con el tiempo, también esta fecha se hizo especial, gracias a tenerlo por escrito, porque me lo escribiste tú.

17 años después, yo aún le tengo cariño a aquel hecho, porque sólo tú te has molestado en que me sintiese especial. Claro que te echo de menos, ni antes ni después, ha habido alguien como tú, María Tengoku, de corazón que deseo que seas muy feliz, que Dios te bendiga y guarde.

Dios te bendiga

A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...