domingo, 28 de julio de 2024

Sigo acariciando tu cara...

Sigo acariciando tu cara, con el puntero, en la pantalla del ordenador. Ya es lo único que tengo.

Lo hago cuando te veo como "posible amistad", cuando apareces en alguna de las fotos que tengo de ti.

Lo hago, ya en la distancia, sabiendo que no existo en tu vida, que se destruyeron todos los puentes entre tú y yo, que ya no quieres nada de mí. Aunque yo no puedo dejar de quererte, por ser tan única en mi vida en tantísimas cosas, tantísimos momentos, tantísimas vivencias, insisto, para mí, únicos.

Ojalá que te vaya muy bien en la nueva semana, María, que te vaya muy bien el verano. Que Dios os guarde y cuide a todos los tuyos y a ti, bendita seas siempre.

lunes, 22 de julio de 2024

No pude resistir esa pequeña tentación...

Esta tarde no pude resistir esa pequeña tentación de pasar cerca de tu casa, de sentir la hermosura de pasar cerca de algo tan vinculado a ti. Pasé por detrás, por el camino del parque de la barriada. Todo cerrado, como es natural en estas fechas, y con esa tranquilidad de que no hay nadie a la vista por ninguna parte. Había quedado con unos familiares que acompañaban a su madre, que vive en una residencia cercana; y estar allí, tan cerca, me provocó esa tentación, esa necesidad, por la que, ya que no te puedo sentir a ti, siento algo tuyo, revivo ese pasado que ya nunca volverá. Sólo fueron unos minutos, aun con la tranquilidad de saber que no hay nadie, tampoco es conveniente arriesgarse, pero es una experiencia tan bonita y agradable. En estos últimos doce años, creo que es la tercera vez que he hecho algo así. Quizá haya sido la última, probablemente, pero mereció la pena caer en esa pequeña tentación. Que Dios te bendiga, guarde y cuide siempre, María.

miércoles, 10 de julio de 2024

Esta mañana me desperté muy mal...

Esta mañana me desperté muy mal; aunque lo hice cinco minutos antes de que sonara la alarma, me despertaba de estar soñando contigo, cosa que, en todos estos años, no se puede decir que haya sido muy habitual. Pero nunca ha sido desagradable y, si hoy me despertaba así, es por la sensación tan fuerte de nostalgia, por echarte de menos. Mis sueños son un galimatías complicado, que sólo tienen lógica mientras estoy en ellos. Al despertarme, siento esa confusión de que soñaba cosas con un colegio de mi pueblo y con el barrio del mismo; y a ti te querían endosar una serpiente que estaba dispuesto a quedarme yo, para que tú te libraras de ese engorro. Hasta en mis sueños, no me importa lo que sea, si es por estar contigo.

En el sueño te veía como hace años, cuando me tratabas, cuando me apreciabas, porque no me importa el motivo por el que estoy contigo, si es por estar contigo, María Tengoku. Se siente uno tan bien estando contigo... Ojalá yo hubiese sido capaz de aportarte tanto a ti, como tú me aportas a mí, pero está claro que no. Cuánto te echo de menos.

Dios te bendiga

A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...