Todos mis meses de junio son muy intensos, incluido este de 2023: muchas celebraciones al final del curso, muchas actividades, muchas tareas que atender, mucho que promocionar y una que me afecta directamente y que, como hace tantísimos años, prefiero que no se sepa. Pero ningún mes como aquel de junio de 2008, ninguno tan especial gracias a ti, a tu vida, a tu existencia, a tu ser. E incluso el pasado junio de 2022, tú hiciste que aquel 9 de junio brillara con luz propia, que todo se viera distinto, que la vida fuera infinitamente más hermosa y bella, que todo resultara más atractivo, radiante, interesante, con tu presencia, con poder estar a tu lado; lástima que, al final, los planes no te salieran bien. Pero muchísimas gracias por haber podido compartir aquellas cuatro horas y media contigo.
Que Dios te siga bendiciendo con mucha fuerza, María Tengoku, y a todos los tuyos. Bendita seas siempre.
