Doy las gracias a esa aplicación que te ha hecho compartir una foto de tu último viaje (aunque fuera a tu provincia materna), porque me ha aportado dos cosas bonitas: saber que estás viva, saber que sigues ahí, en algún lugar, pero que estás bien, que sigues luchando y saliendo adelante; y una nueva foto tuya, una nueva ilusión para soñar, para extasiarme, para fascinarme y, muy especialmente, una nueva ocasión para contemplarte.
Por supuesto y aunque evito darte la lata, he necesitado responderte, mostrarte que todo irá bien, aunque, como se puede esperar, sin respuesta.
Muchas gracias por esa nueva oportunidad para contemplarte, aunque sea virtualmente, para saber de tu belleza, de tu ser y de tu existencia. Que Dios os bendiga y guarde a todos los tuyos y a ti, bendita seas siempre.
