Mi corazón ya no late como antes, por la emoción de poder sentirte. Ayer, caminaba hacia esa posibilidad de verte y, mientras más me acercaba, notaba que mi corazón seguía tranquilo. Meses atrás, años atrás, era una inmensa emoción la de pensar sólo en poder verte, aunque fuera de lejos. Ahora, sé que no sólo no me hablarías, sino que probablemente, hasta volverías la cara si me vieras cerca. Así se han vuelto las cosas; es lógico que mi corazón no se emocione, si sé que no me espera nada.
A pesar de ello, a pesar de tanto sufrimiento y tanta pena, tanta amargura y tanta tristeza, quiero saber si puedo saber algo de ti, aunque sea verte de lejos, con 200 personas de por medio, pero poder verte a una persona única en mi vida y a la que le sigo deseando lo mejor, aunque ya no quieras verme, ni saber de mí.
Que Dios os guarde y cuide a todos los tuyos y a ti, María Tengoku, bendita seas siempre, que te vaya muy bien en esta última semana de septiembre.
