Hace un rato, me desperté sobresaltado de una pequeña siesta... No recuerdo bien lo que pasaba en el sueño, pero sí lo que me despertó: ver la llegada de un mensaje con tu nombre y apellidos.
Aún te llevo muy dentro de mí, María Tengoku, aún para mí eres todo un universo sin explorar. Pero está claro que ya, el resto de mi vida, serás un universo desconocido. Que Dios te bendiga y guarde siempre.