Buenas noches, María Tengoku. en estos dos
años anteriores, me acostumbré a escribirte los viernes por la noche y,
mientras pueda, quiero seguirlo haciendo. Para desearte que lo estés pasando
bien, que estés disfrutando de la vida, que lo estés gozando, ya sea con
familiares, amistades, seres queridos o alguna persona que sea muy especial
para ti y tú para esa persona. Ojalá que así sea.
Hoy has compartido que uno de los lugares
mágicos, donde el mundo deja de doler por un rato, es los abrazos. El abrazo,
porque tú lo das, porque tú quieres darlo, a quien tú quieres darlo. Como los
que tú me diste a mí, con esa necesidad de abrazarme y de no soltarme, algo que
nunca antes me había pasado; algo que nunca me ha vuelto a pasar. Porque tú
quisiste que lo sintiera, porque tú quisiste que te sintiera. Muchísimas gracias
por permitirme vivir tan hermosísima experiencia, tan única como tú, en cada
uno de esos momentos. Creo que incluso estos años anteriores lo intentaste,
pero ya no podías, ya no sentías nada por mí. Muchísimas gracias por haberlo
intentado; aunque tú ya no sientas nada por mí, yo sigo enamorado de ti.
Ojalá que estés disfrutando, ojalá que lo
estés pasando bien y que tengas un magnífico fin de semana. Bendita seas
siempre, María Tengoku, que Dios os bendiga y guarde a todos los tuyos y a ti.
