Visto ya con el tiempo de estos seis últimos meses, uno de mis errores fue querer darle importancia al día 27, porque tú no se la veías.
En mi vida nunca ha habido un día 27, como, por ejemplo, sí lo fue importante para tu pareja de entonces y para ti el día 20. Yo quise imitar aquello y, en este regreso, tras ese tiempo de comunicación, que tú vieses que era importante el día 27, pero me equivoqué, está claro.
Aquel día 27 fue tan importante para mí, aunque tú no te dieras cuenta. Nunca he sujetado a otra persona, para que no se fuese de mi lado, para que, estuviese unos instantes más a mi lado. Nunca he vivido otra experiencia semejante a esa misma.
Quería agradecértelo, quería hacértelo vivir, quería darte aún más la importancia que te mereces. Y me equivoqué.
Ahora, otra vez en soledad, los 27 siguen siendo importantes para mí. Que Dios guarde y cuide a todos los tuyos y a ti, María Tengoku, bendita seas siempre.
