Que tengas una magnífica nueva semana, María Tengoku. Ya te escribí al final del mes pasado, que no te daría la lata este martes y como por aquí no te voy a dar la lata, pues ese único dato personal que empleo verdaderamente sobre ti, tu nombre, ayude a que tu semana sea muy buena, muy positiva, muy especial, muy agradable, muy cordial, muy afable, muy espléndida para ti.
De momento, ni siquiera sé si algún día volveré a verte; este domingo no he pisado tu pueblo, pienso que aún es pronto. Espero, confío y deseo que estés bien, que te vaya muy bien. Que Dios os bendiga, guarde y cuide a todos los tuyos y a ti, María Tengoku, bendita seas siempre.
