Esta tarde no pude resistir esa pequeña tentación de pasar cerca de tu casa, de sentir la hermosura de pasar cerca de algo tan vinculado a ti. Pasé por detrás, por el camino del parque de la barriada. Todo cerrado, como es natural en estas fechas, y con esa tranquilidad de que no hay nadie a la vista por ninguna parte. Había quedado con unos familiares que acompañaban a su madre, que vive en una residencia cercana; y estar allí, tan cerca, me provocó esa tentación, esa necesidad, por la que, ya que no te puedo sentir a ti, siento algo tuyo, revivo ese pasado que ya nunca volverá. Sólo fueron unos minutos, aun con la tranquilidad de saber que no hay nadie, tampoco es conveniente arriesgarse, pero es una experiencia tan bonita y agradable. En estos últimos doce años, creo que es la tercera vez que he hecho algo así. Quizá haya sido la última, probablemente, pero mereció la pena caer en esa pequeña tentación. Que Dios te bendiga, guarde y cuide siempre, María.
Dios te bendiga
A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...
-
A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...
-
Hoy hace 15 años de aquel gran regalo único en mi vida. Y me lo hiciste tú, María Tengoku. Fue de noche, como ahora. Aún recuerdo la salida ...
-
Hoy fue un día especial. Hace 17 años, me contabas tu primer día como parte del coro. Me contaste cómo te invitaron a participar y aunque, a...