8 de agosto de hace 16 años, qué hermoso día, en el que te vi venir lentamente hacia mí. En un día de playa, tu aspecto era lo menos playero que se puede pensar en todo aquel bello paisaje que te rodeaba. Pero es que eres tú y tú eres así, María.
Para el resto del mundo son tonterías, pero para mí son tantos momentos únicos y hermosos... Me encantó que te pusieras carabina, por la noche, para protegerte de mí... (o quizá, y creo que lo pienso por primera vez en 16 años, era para protegerme a mí de ti, jejejejejeje, bueno, no lo creo, jajajaja). Me encantó, nunca me han puesto carabina, nunca antes ni después, he tenido la ocasión de vivir algo así.
Y aquello fue un ocho de agosto de 2008. Siempre contigo esa hermosa magia que te acompaña y te envuelve. Creo que por esto último me has dejado el inmenso vacío que me has dejado, porque sin que pasara algo, han sido tantos momentos bellísimos, inigualables, insuperables, en cada instante contigo.
Y volví a estar en tu segunda tierra, en ese segundo extraño tiempo contigo. Volví a pasear contigo por los mismos lugares, aunque de día, en un día radiante. Hace ya tres años de eso, de estar contigo a solas, con el mundo desaparecido a puerta cerrada, pero ya no necesitabas carabina, ya te fiabas de mí y sabías que nunca te forzaría a nada que tú no quisieras o me pidieras. Para mí seguía existiendo esa magia, esa magia que incluso ha llegado a este año 2024, pero tú ya no eras la misma conmigo, ya no me querías para algo en tu vida.
Que Dios te bendiga y guarde y cuide siempre, María, muy benditas sean tu vida y tu alma.