sábado, 26 de abril de 2025

Otra de esas casualidades...

En este día 26, entre el 24 y el 27 de este mes, tengo la casualidad de ver a tus progenitores. Hacía tiempo que no pasaba, la verdad, pero lo que suelo pensar es a cuánta gente he perdido en mi vida, que no viven tan lejos, pero que nunca veo y, sin embargo, qué curioso que, de vez en cuando, me encuentre a tus progenitores. Y no es que yo haga por encontrármelos, solo es cierto que sí que paso por tu enorme y grandísimo término municipal, que a veces parece pequeño.

Tengo claro que habían salido a pasear, por la calle, paralela a la avenida que, pienso, no les gustará transitar. Iban dirección a una urbanización, por la que yo mismo transité andando esta mañana. No sé si llegarían a entrar por allí, pero lo que sí es cierto es que los vi y los reconocí claramente desde mi coche, que no creo que ellos me viesen (iban por la acera contraria), y que, bueno, pues una vez más que los he visto, aunque, eso sí, gracias a Dios, hoy no es 24, ni 27.

Espero que tú, donde estuvieras hoy, hayas estado disfrutando mucho y bien, con alguna celebración tardía, o con buen momento compartido con seres queridos tuyos. Que Dios te bendiga, te guarde y cuide, María Tengoku.

Eso sí, estas casualidades ya sólo tienen el único efecto de querer escribirlas aquí, nada más, pues nada más hay para mí.

Dios te bendiga

A pesar de mi confianza en Dios, a pesar de mis oraciones, de mis esfuerzos, no pudo ser. Allí estabas tú. Y ya estaba avisado de que estuvi...