Hoy te escribo a la vez que contemplo tu foto de perfil en la red social que tengo más a mano. Es curioso cómo tu genética parece que quiere encontrarse conmigo en el mes de mayo. Este 25 hará un mes que no te veo en persona.
Y hoy, sin embargo, estando en familia, entro para coger unos vasos de agua y veo justo al lado de la jarra a esa pequeña parte de ti, junto a su padre, a un metro, hablando con alguien de la instalación hostelera. Es lógico, soy yo quien está en su barrio, aunque también es mucha la casualidad, mucho el azar, pues yo apenas voy por ahí.
Me volví a la mesa, a esperar a que salieran de allí. Curiosamente, su mesa, estaba a cinco o seis metros de la nuestra. Yo no los había visto antes. Pero eso sí, la peque, jugando con otra peque, estuvo por unos instantes a un metro de mí. Yo sí sé quién es ella, ella no sabe quién soy yo y tampoco tiene edad para que le afecte, lo suyo tiene que ser jugar.
Pero se me han venido a la mente los pensamientos de 2023: "nunca conoceré a esa personita, a la que sólo la vi en fotos", tus fotos, María Tengoku. Hoy no es que la haya conocido, pero sí que la he tenido muy cerca, teniendo muy claro quién es, porque sus padres estaba un poco más allá de ella.
Que Dios te bendiga y guarde siempre, María Tengoku.