Sé que no me quieres, sé que no te gusto, sé que no te importo y, sin embargo, yo no puedo corresponderte, porque yo sí que, en verdad, te entregué mi corazón y no he podido volver a arrebatártelo, porque prefiero que esté contigo.
No envejecerás conmigo, porque tú no me quieres; pero yo sí envejeceré contigo, desde la distancia, desde la lejanía, desde el respeto, mientras tú sigues siendo inmensamente bella en cada paso que das. Que Dios os guarde y proteja a todos los tuyos y a ti. Bendita seas siempre.
